Blablacar

Consumo colaborativo en la industria turística, casos de éxito.

Tras haber dedicado un post anterior a la irrupción del Consumo Colaborativo como fórmula de economía alternativa frente al preestablecido modelo socioeconómico del Capitalismo (ver: “Capitalismo versus Consumo Colaborativo, ¿Utopía o Realidad?”). En esta ocasión, escribo para presentaros algunas iniciativas empresariales digitales propias del sector turístico, con gran éxito y enorme aceptación en el mercado, precisamente porque se sustentan en la práctica de compartir.

El consumo colaborativo realizado entre particulares es un fenómeno que ha existido siempre. Sin embargo, en la actualidad ha adquirido un auge sin precedentes debido a la fuerte recesión económica, unida a la eficiencia de Internet y la capacidad de crear confianza entre extraños, brindada por las redes sociales. En nuestro país, quizá los ámbitos donde los marketplaces colaborativos están triunfando, son los relacionados con el sector turístico: alojamiento, medios de transporte y restauración. De esta manera, a continuación dedico unas palabras a los portales que me han parecido más interesantes en este sentido:

Blablacar: Es la plataforma líder en Europa para compartir coche y una de las opciones más conocidas y asentadas en nuestro país. En España la empresa crece tres veces más rápido que en el resto de países en los que está presente, un total de 12. Como dato curioso, una encuesta realizada por la empresa muestra que los clientes confían en su familia un 4,7, en una escala del 1 al 5. Mientras que la seguridad que depositan en un miembro de la comunidad del portal se establece en 4,2. Aunque hasta el momento para sus usuarios este servicio no alberga ningún coste, el director de Blablacar.es en España, Vicent Rosso, asegura que la compañía comenzará a cambiar el funcionamiento. La consolidación de un nuevo sistema informático, obligará al usuario a pagar al conductor por adelantado y con un recargo de entre el 10% y el 12%.

Airbnb: Es un mercado comunitario que conecta a personas que tienen espacios disponibles con otras que buscan un lugar en el que alojarse. Cualquier usuario tiene la posibilidad de publicar, descubrir y reservar alojamientos únicos de todo el mundo, ya sea desde su ordenador o dispositivo móvil. Airbnb facilita a sus anfitriones un método sencillo de ganar dinero alquilando sus viviendas, las cuales se mostrarán a millones de personas que pertenecen a una gran comunidad en continuo crecimiento. La web de alquileres vacacionales ha sido valorada en 10.000 millones de dólares (unos 7.200 millones de euros), después de su última ronda de financiación. La capitalización le has permitido superar a grandes cadenas hoteleras norteamericanas como Hyatt Hotels (6.121 millones de euros) o de Wyndham Hotel Group (6.818 millones de euros).

Uber: Se ha convertido en el líder de alquiler de coches con conductor.Es un servicio de coche compartido que pone en contacto a conductores y pasajeros de forma parecida al servicio de taxi. Los usuarios pueden solicitar chófer a través de la app móvil. Para ello, primero deben registrarse con la tarjeta de crédito y la ubicación. En función de ésta última, Uber le conecta con el conductor más cercano. Si la respuesta a la petición es positiva, mediante GPS controlaremos la situación del chófer que nos recogerá y pagaremos vía tarjeta de crédito mediante la propia app. Aunque la compañía acaba de aterrizar en España, comenzando su actividad en la ciudad de Barcelona, desde la fundación en 2009 no ha dejado de expandirse. En la actualidad tiene presencia en más de 70 ciudades.

Blablacar, Airbnb y Uber

Blablacar, Airbnb y Uber

Por otra parte, esta nueva forma de consumo no está exenta de polémica. Las empresas turísticas tradicionales denuncian a estas plataformas alegando competencia desleal. Son numerosos los titulares en prensa que se hacen eco de los conflictos generados. Existen ejemplos para cada una de las compañías antes mencionadas, incluida la recién llegada Uber (la Confederación del Taxi de España pide su prohibición). Lo cierto es que en la actualidad hay un debate en torno a la necesidad de un marco regulatorio que garantice la justa competencia con gran parte de los actores del sector turístico. Se solicita a las iniciativas creativas de consumo colaborativo que realicen la misma actividad, no estén exentas de las obligaciones impuestas a las sociedades mercantiles.

Desde mi punto de vista, la lucha del sector turístico tradicional por un juego más justo irá en aumento. No obstante, ante un fenómeno considero imparable, más nos vale dejar de postularnos en tono reivindicativo y migrar nuestros esfuerzos hacia la adaptación de los modelos de negocio caducos. No olvidemos una regla de oro del sector servicios “el cliente siempre tiene la razón”, por ende respondamos a las necesidades del nuevo consumidor de turismo cómo ellos quisieran y no cómo nos gustaría.

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